lunes, 3 de marzo de 2014

CAMINANTE





        CAMINATE

 
Camino mirando al frente, siempre. Con la obcecación del burro blanco que va por la misma senda día tras día.

Camino mirando al frente y con una sonrisa, siempre, con la misma sonrisa, -maldita sonrisa-. Y no lo puedo aguantar.

Llevaba razón d. Antonio en aquello de:
“Caminante, son tus huellas el camino y nada más;
Caminante no hay camino, se hace camino al andar”
 
Y nada más.

Me he llenado los bolsillos de las chucherías que me hacen falta para dar un paso, y otro, y otro más. En mi mochila, las estrellas para no estar solo. Mi familia, mi bastón. El sol y la luna son las lentes de mis gafas. Y mis botas. Ay mis viejas botas..!! Mis botas recauchutadas de años y asfixias. Mis botas, sin huellas ya, pisando cada vez más lentas. Mis botas, las más sabías de todos los que me rodean, porque callan y miran, porque callan y aprenden, porque callan y ofrecen. Porque callan.
Camino mirando al frente, siempre. Y ese repecho se hace interminable y ya no pica hacia arriba, ya pica hacia el infierno.

Caminar y respirar a la vez se me atraganta y, el resoplar se convierte en crónico segundo a segundo. Con la sonrisa, siempre, con esta maldita sonrisa incrustada en mi piel. Como un mal tatuaje.

Camino mirando al frente buscando el sol, buscando robarle esa alegría, buscando robarle la luz para alimentar esta alegría, esta sonrisa. Sin importarme nada que lo desgaste, que lo derrita en mi afán de alegrarme, de alegrarte.
Me asfixio por momentos. Harto de caminar y de sonreír. Cada vez más vivimos en la oscuridad aunque le estemos robando la luz al sol, ¿para qué?, ¿por qué?, ¿vale la pena?
Seguiré caminado todavía por el bien de este ahogo que me ahoga, pero dejaré mis botas descansar, las pondré en un altar para que me guíe, para que me cuente las cosas importantes.
 

“Caminante, son tus huellas el camino y nada más;
Caminante no hay camino, se hace camino al andar”
 
Y nada más.

Esas fueron las primeras palabras de mis viejas botas.

Y miré atrás, y el sol nacía otra vez, y dejé de sonreír, y comencé a respirar, y mi corazón es una caja de música.
 
 
 
 

Feliz noche vecinas y vecinos.








 
 
 
 
 
 
 
 

2 comentarios:

Encarni dijo...

Muy cierto wiwi, yo como soy de costa también digo: caminante no hay camino sino estelas en el mar... y el mar también tiene su música acompadada como la de tu cajita de música que marca el tictac de tu camino. Espero que las botas sigan el concierto que tocas cada día.

Un beso.

wiwi73 dijo...

Eso espero Encarni, las huellas y las estelas solo nos muestran lo que hemos andado o lo que hemos vivido. Y hacer descansar a mis botas, hoy, es lo mejor.
Por cierto, tengo botas nuevas que me hacen ojitos desde un rincón. Mañana, mañana las estreno, seguro.

Gracias y besos...